Historia

Enredadera gigante, extendiendo la sabia de una vegetación que engarza la riqueza del mañana. Sus multizonas de montaña virgen, forman un solo eco en la resurrección permanente y alucinante de su suelo. Nació  de la división del territorio de Santo Domingo de los Colorados que pertenecía al cantón Mejía, según Ordenanza Municipal de 29 de septiembre de 1908, toma el nombre de Ricaurte, asignándole estos linderos: “por el norte, montañas de la parroquia de Sigchos; por el oriente el río  Silante y por el occidente, el río Toachi”.

Mediante Acuerdo Ejecutivo de la Gobernación de la Provincia de Pichincha Nº 68 de 20 de Enero de 1909, se aprueba legalmente la creación de la parroquia, pero se lo cambia con el nombre de Manuel Cornejo Astorga.

Mucho tiempo, esta parroquia pasó casi desapercibida por los poderes públicos. Para ingresar a ella, a caballo, se tenía que hacer un largo recorrido por camino de herradura: Alóag, Los Alpes, El Pongo, Quillo, Carretas, Tatatambo, Silante, Las Máquinas, Canchacoto, donde había un cementerio y Tandapi, su cabecera parroquial.

A mediados de la década del 50 existían cuatro casas en Tandapi -chozas grandes de paja al principio- luego techos de zinc y teja de cemento, de propiedad de Juana Villavicencio, Amador Sánchez, Oseas Valencia y Ángel Vaca. Un tiempo apreciable dispuso de servicio telefónico, pero fue suspendido, lo cual causa serios problemas a la ciudadanía. Su territorio es inmenso y está siendo explotado por numerosas cooperativas que laboran en su empeño de involucrar la región a la productividad nacional. Es la despensa del futuro.

La construcción de la carretera nacional que comenzó en 1957 y terminó aproximadamente luego de siete años de trabajo, ha transformado radicalmente la fisonomía de la parroquia, destacándose como anfitrión de dinamia, la población  de Tandapi, cuya delimitación urbana ha servido para implantar varios servicios de infraestructura. El desarrollo es muy notable, especialmente en ganadería. Gente de otras regiones se han instalado en sus dominios y han llegado hasta El Sarapullo.